Podría haber muchas respuestas a este pregunta, sin embargo, desde la ciencia lingüística sólo habría una. Pero primero que todo, empecemos por las respuestas más comunes a la misma:
Para quienes no se han criado en un ambiente prulingüe, como los ciudadanos de países europeos como Luxemburgo o Suiza; o en los casos de los miembros de etnias que aún conservan sus lenguas ancestrales, lo más común es aproximarse a ese idioma a través del sistema educativo. Donde esa lengua forma parte de la malla curricular; es decir, que es una asignatura entre las otras.
Allí, los individuos se enfrentan a un sistema de calificaciones que más parece de "descalificaciones", el cual pretende medir el conocimiento de esa lengua con números o letras. Si la calificación es alta, es porque sé mucho, si es baja, probablemente nada. Y generalmente de eso depende, la medición del promedio de notas en el colegio o en la universidad.
En otros casos, el profesor medirá ese conocimiento, que no sé sabe exactamente si es competencia comunicativa o lingüística, por la "habilidad" que tenga el estudiante de utilizar las palabras del vocabulario con una sintaxis más o menos correcta. En general estaría midiendo su capacidad de producción de la lengua. Entre mejor sea su desempeño gramatical y de vocabulario, mejor será la nota.
La verdad es que los estudiantes llegan a un ambiente de aprendizaje en el cual se plantea a petición de principio, que en éste, se dan todas las condiciones para aprender un idioma. Sin siquiera la ligera sospecha de que los métodos estén obsoletos, en relación con las últimas investigaciones al respecto.
La obsolescencia de los métodos tradicionales ha sido puesta en evidencia desde hace muchos años partiendo del referente obligado, encarnado en la políglota húngara Kató Lomb y de quienes hoy aplican algunos de sus principios. Entre los hiperpolíglotas que siempre la citan, tenemos a Luca Lampariello, Steve kaufmann y otros muy destacados. Pero de entre todos ellos, emerge el nombre del lingüista norteamericano Stephen Krashen y sus hipótesis acerca de la adquisición de la lengua.
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La verdad es que los estudiantes llegan a un ambiente de aprendizaje en el cual se plantea a petición de principio, que en éste, se dan todas las condiciones para aprender un idioma. Sin siquiera la ligera sospecha de que los métodos estén obsoletos, en relación con las últimas investigaciones al respecto.
La obsolescencia de los métodos tradicionales ha sido puesta en evidencia desde hace muchos años partiendo del referente obligado, encarnado en la políglota húngara Kató Lomb y de quienes hoy aplican algunos de sus principios. Entre los hiperpolíglotas que siempre la citan, tenemos a Luca Lampariello, Steve kaufmann y otros muy destacados. Pero de entre todos ellos, emerge el nombre del lingüista norteamericano Stephen Krashen y sus hipótesis acerca de la adquisición de la lengua.
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